miércoles, 9 de enero de 2013

Felicidad

Extiendo la palma y abro gradualmente mis dedos. Unos haces de luz emergen de ningún lado disfrutando su danza en torno a ella. Distintos colores sonríen mientras cantan una melodiosa con dulces y tintineantes pasos aquí y allá, dejándose llevar nada más que por el sonido de sus propias voces. La luz se hace más fuerte y empieza a brillar con fervor, con una fuerza jamás vista en ningún lugar. Una luz capaz de iluminar aquellas almas depresivas perdidas en una vida que ya no les pertenece. Una luz capaz de hacer que el cielo brille con el azul más bonito que se pueda encontrar. Una luz capaz de crear buenos sentimientos en las personas más insospechadas. Una luz llamada Felicidad


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